El Cuento de los doce oficiales

Mark Vuletic

Traducido por Alberto Adventan

Por supuesto que fue triste oír que un delincuente común, en el transcurso de una hora y cincuenta y cinco minutos, había violado y asesinado lentamente a la señorita K; pero cuando descubrí que el suceso había ocurrido a la vista de doce oficiales de policía en servicio y plenamente armados, que no hicieron caso de los gritos aterrorizados pidendo ayuda, y que simplemente se quedaron mirando hasta que los hechos llegaron a su espantoso fin, tuve que hacer frente a una crisis personal. Todos los oficiales de policía habían sido muy cercanos amigos míos, pero ahora encontré que mi confianza en ellos había sido sacudida en lo más básico. Afortunadamente,después podía hablar con ellos, y les pregunté cómo podían haberse quedado ahí, de pie sin hacer nada, cuando podrían haber fácilmente salvado a la señorita K.

"Yo pensé intervenir," dijo el primer oficial, "sólo que se me ocurrió que obviamente era mejor que el asesino pudiera ejercitar su libre voluntad en lugar de restringirla. Lamento profundamente las elecciones que hizo, pero ése es el precio de tener un mundo con agentes libres ¿Preferirías que todos los humanos de este mundo fueran robots? Las elecciones libres del atacante no estaban ciertamente bajo mi control, así que no se sostiene que se me responsabilice por sus acciones".

"Bien," dijo el segundo oficial, "mi motivación fue un poco diferente. Estaba a punto usar mi arma contra el asesino cuando pensé, 'pero espera, ¿no sería una oportunidad perfecta para todo aquel que estuviera caminando cerca y de forma que alguna persona presente y desarmada pudiera ejercitar un heroísmo desinteresado?' Si interviniera en todo momento, como estaba apunto de hacer, nadie podría ejercitar esta virtud. De hecho, si previniera cada acto de violación y de asesinato, la gente se volvería muy egocéntrica y se echaría a perder." Retrocedí en mi intención. Es una desgracia que nadie interviniera mostrando su heroicidad, pero ese es el precio de tener un universo donde la gente tenga la posibilidad de exhibir su virtud y madurez ¿Es que quieres un mundo en el que no haya nada más que amor, paz y rosas?"

"Ni consideré el dar un paso adelante," dijo el tercer oficial, "probablemente lo habría hecho si yo no tuviera la experiencia que tengo de la vida como un todo, por supuesto partiendo de que la violación y asesinato de la señorita K parece horrible si lo tomamos como un hecho aislado. Pero cuando usted pones los hechos en el contexto de la globalidad de la vida, se agrega realmente a la belleza total de ese gran cuadro. Los gritos de la señorita K eran como las notas discordantes que hacen mejores a piezas musicales excelentes que no lo serían si todas las notas se hubieran dado sin defectos. De hecho, apenas podía contenerme de hacer movimientos ondulantes con mis manos e imaginándome que yo mismo conducía los matices deliciosos de la orquesta."

"Cuando llegué a la escena, saqué el arma y apunté a la cabeza del violador," confesó el cuarto oficial con una mirada de culpabilidad. "Estoy profundamente avergonzado de haber hecho eso ¿Sabes lo cerca que estuve de destruir toda la bondad del mundo? Lo que quiero decir es que todo el mundo sabe que no puede haber un bien sin mal. Afortunadamente, recordé esto justo a tiempo, y tuve una fuerte sensanción nauseosa cuando me di cuenta lo que casi había hecho, tanto que se me estremicieron mis manos y rodillas. Estuve muy cerca".

" Mire, realmente no estoy como para intentar explicarte los detalles," dijo el quinto oficial, al que habíamos apodado 'Cerebroniac' porque tenía un conocimiento literalmente enciclopédico de todo y un coeficiente de inteligencia enorme. "Hay una razón excelente de porqué no intervine, pero es muy complicada para la puedas entender, así que no me voy a molestar en intentarlo. Lo que quiero decir es que tú mismo admites que no estás ni remotamente cerca de mi capacidad de comprensión, ¿qué derecho tienes tú en juzgarme? No hay ningún malentendido en todo este asunto y déjame precisar que nadie podría cuidar de la señorita K más de lo que yo lo hice, y que soy, de hecho, una persona muy buena. Esto lo deja claro."

"Habría defendido a la señorita K," dijo el sexto oficial, que tenía mucho cuidado en permanecer siempre oculto al ojo público, "pero simplemente no era factible. Fíjese que yo quisiera que todos eligieran libremente creer en mí. Pero si yo interfiera cada vez que alguien estuviera a punto de ser violada o ser asesinada, la evidencia de que estoy entre ellos sería tan clara que todos se verían forzados a creer en mí ¿Puede usted imaginar una infracción más diabólica sobre el libre albedrío de las personas? Obviamente, fue mejor que retrocediera y dejara que la señorita K fuera violada y asesinada. Ahora todos pueden elegir libremente creer o no que existe este policía extraordinario que los ama como a sus propios hijos."

"¿De qué te estás preocupando?", dijo el séptimo oficial, cuando me di la vuelta hacia él, con sus cejas arqueadas en actitud de exasperada incredulidad. "¡Justamente evité que una mujer la semana pasada fuera violada y asesinada! ¿Tengo que saltar e intervenir cada vez que veo algo similar sucede alrededor? En realidad, el hecho de que no haya más mujeres violadas y asesinadas en esta ciudad es casi un testimonio milagroso de mi bondad."

El octavo oficial, parecía también frustrado "¡Nada de lo que hago es bastante bueno! ¿No te das cuenta de lo mucho peor que podría haber sido? El delincuente tenía un soplete de soldar cuando empezó, pero yo dije, 'de ninguna manera, no bajo mi mirada', y golpeé el soplete lejos con mi porra para dejarlo fuera de su alcance. Por supuesto que le permití mantener su navaja, los alicates, el gancho, y el frasco de ácido, ¡pero piensa lo mucho peor que habría sido con un soplete de soldar! La señorita K debería haber estado agradecida de la buena estrella de que alguien que la amaba estuviera tan cerca observándola.

"Le dejaré saber un secreto," dijo el noveno oficial. "Momentos después de que la señorita K llegara a su fin, yo la resucité, y voló a una zona turística tropical donde ahora está experimentando una dicha extraordinaria. El dura prueba que pasó es sólo una recuerdo distante en su memoria. Estoy seguro que estarás de acuerdo en que es una recompensa adecuada al sufrimiento que pasó; por tanto, el hecho de que yo estuviera ahí mirando en lugar de intervenir no afecta en absoluto a mi bondad."

El décimo oficial lo aclaró a todos de entrada cuando nos reveló un secreto acerca de la señorita K que nos sorprendió. "Yo la diseñé genéticamente a ella desde cero. La fabriqué y, por lo tanto, ella es de mi propiedad y puedo hacer lo que desee con ella. Podría violarla y asesinarla yo mismo si estuviera esa inclinación, y eso no sería peor que cuando tú partes un papel que es tuyo. Por tanto, no tiene sentido decir que soy mala persona por no ayudarla."

El undécimo oficial estando de acuerdo dijo gesticulando hacia el décimo oficial, "lo contraté para crear a la señorita K para mí porque quería que alguien me amara y que adorara ¡Pero cuando sugerí este asunto a la señorita K, ella se apartó realmente lejos de mí, como si pudiera encontrar un significado y felicidad con algún otro! Decidí que la cosa más bondadosa que podía hacer era desgarrar su espíritu disponiendo que fuera violada y asesinada por un delincuente común, de modo que en su sufrimiento extraordinario volviera hacia a mí satisfaciendo el propósito para el cual la habían creado ¡Bien, me complazco en decir 'misión lograda'! Algunos segundos antes de que muriera, estaba tan enloquecida por el terror y el dolor que se convenció realmente de que me amaba porque sabía que sólo yo podía terminar su dura prueba. Nunca me olvidaré del amor que reflejaban sus ojos cuando miraba para arriba y hacia mí en sus últimos momentos, suplicando misericordia, justo antes de que el delincuente se inclinara sobre ella y le cortara la garganta. Fue tan hermoso que todavía me vienen lágrimas. Ahora tengo justamente que ir a la isla donde pedirá el precio por su servidumbre."

"Bien, esto es una absoluta coincidencia," se rió entre dientes el duodécimo oficial, "¡parece el delincuente consiguió paga doble, porque le contraté para realizar el asesinato, también! ¿Por qué? Oh, era sólo una prueba. La señorita K y yo habíamos estado citándonos durante algún tiempo (no os ofendáis, no sabía que fuera propiedad de alguien más), y una hermosa noche ella finalmente me dijo que me amaba. Así pues, como es natural, deseé ver si era verdadero amor - es decir, si ella continuaría adorándome incluso mientras que se ahogaba en una piscina de sus propias lágrimas y sangre, conmigo de pie delante de ella y sin hacer nada."

Ahora, me ha quedado claro que cualquier dificultad que yo puediera tener para reconciliar la bondad de los oficiales de policía con su comportamiento en ese día, estaban infundadas. Cualquier persona que se pusiera contra ellos, sólo podría hacerlo porque tuviera más amor al mal que al bien. Después de todo, cualquier persona que ha experimentado su amistad de la misma manera que yo, tiene que saber que son buenos. Su bondad se pone de manifiesto incluso en mi vida - yo era una confusión antes de que los encontrara, pero ahora todos comentan lo que he cambiado como persona, mucho más afable y feliz, poseído de una calma interior. Y he encontrado a muchos otros que sienten exactamente de la misma manera acerca de ellos - tantos, que como yo, conocen la verdad en sus corazones y que otros intentan racionalizar con el uso de la fría razón y una lógica estéril. Estoy avergonzado de que alguna vez haya llegado a dudar del derecho de los doce oficiales de policía a mi lealtad y a mi amor.

Mientras estaba listo para irme, el primer oficial habló otra vez: "A propósito, pienso que también debes saber que cuando estábamos parados, allí, mirando a la señorita K siendo violada y apuñalada repetidamente, nosotros sufríamos junto con ella y experimentabamos exactamente el mismo dolor que padeció, o quizás aún más." Y cada uno en la habitación, incluido yo mismo, movíamos la cabeza en señal de acuerdo.

Posdata

Los lectores religiosos no se lo tomen de forma ofensiva. He hecho esta parábola tan descarada como he podido, pero mi propósito no ha sido insultar o blasfemar. Me he encontrado con que los creyentes religiosos están condicionados frecuentemente para aceptar soluciones triviales al problema del sufrimiento y que es imposible sacudir ese condicionamiento con un puro análisis. La tentación de ofrecer a una entidad un cheque en blanco moral, simplemente porque lleva una etiqueta con el "dios" escrito en ella, es abrumadora en nuestra cultura teísta. Por eso he intentado centrar el tema lo más lejos como me ha sido posible de un análisis frío. Repito, es sólo para centrar el tema y no para hacer daño a nadie. No he escrito nada que no me hubiera gustado que me dirigieran cuando yo mismo era un creyente.

Reconocimientos

Me gustaría agradecerles a Jeffrey Jay Lowder y Dr. Michael S. Valle los comentarios de los borradores previos a este artículo.

Gracias tambien a Alberto Adventan por su traducción excelente de este artículo al español.

First published:2003
Last updated: 21 Mar 2008

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